16.1.26

Recuerdo que estaba en el primer semestre de la universidad y pasaba la tarde en una cafetería a la que nunca había ido, con mi mejor amiga en turno, pagamos la cuenta y al salir un chico apareció literalmente de un brinco, le pidió a mi amiga su cel y ya que estaba yo de paso me lo pidió también a mi, al despedirse su sonrisa doblo mis rodillas.

Era un chico guapo, su cabello caía de ambos lados, nariz respingada, gran sonrisa, atlético y muy inteligente,

No recuerdo claramente como empezamos a salir,  pero pasaba todas las tardes en su casa saliendo de la universidad, amaba a su familia y ellos a mi, el  pasaba los fines en mi casa y estaba en todas las reuniones y salidas familiares. Nuestra relación parecía buena, amábamos ir al casino y hasta adoptamos un perrito que llamamos Jak en honor a nuestro pasatiempo favorito. Me rompió el corazón pues una chica de su carrera de pronto se cruzo en su vida y me corto, recuerdo que se me fueron los kg por los ojos, pero un día me volvió a buscar y a falta de madurez y límites volvimos, tomamos vuelo pero cambió, empezó a tomar mucho y de pronto salía del baño de los bares como si nada y me costaba mucho tomar la decisión de terminarlo hasta que un día su abuelita me dijo que llevaba dos años saliendo con su ex...se me fue el amor con esa revelación y de una lo termine... 

Hace varios años nos reencontramos y nos pusimos al día, el se había casado tenia dos niños y estaba en proceso de divorcio, me dijo que yo desvié nuestros caminos, le dije que era lo que tenía que pasar. Pero nunca le agradecí por esos tiempos buenos. Éramos unos niños, era normal que el quisiera conocer más el mundo, lo que me enseño que a mi también me faltaba explorar mucho mas y a cargar un buen escudo....

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