16.7.26

Corte de caja

Dejar de hacer planes... y empezar a hacer balances.

No porque el amor se haya ido, sino porque la conciencia llega sin pedir permiso.

Como quien cierra un negocio al final del día y antes de apagar la luz, revisa qué entró, qué salió... y qué ya no alcanza para cubrirse con buenas intenciones.

Nos enseñaron a celebrar los comienzos, pero casi nadie nos habló de esos días en los que una se sienta, en silencio, a preguntarse si todavía está construyendo... o simplemente administrando lo que queda.

Es lucidez.

Porque amar también implica hacerse preguntas incómodas.

Hay personas que viven cada relación como si fuera la primera y otras que, quizá porque ya aprendieron que todo puede terminar, dejan siempre una puerta entreabierta. No para irse necesariamente, sino por si un día hay que hacerlo.

No sé qué pesa más: el miedo a perder o la costumbre de vivir preparados para la pérdida.

Y mientras tanto, el amor intenta hacer su trabajo con desayunos compartidos, rutinas, silencios que a veces significan paz y otras veces significan distancia, con días buenos o días normales.

Porque la vida en pareja, al final, se parece menos a una película y más a la contabilidad de los afectos.

Uno va sumando gestos, restando ausencias, invirtiendo paciencia.

Esperando que el saldo siga siendo suficiente para seguir eligiéndose.

Quizá el verdadero corte de caja no consiste en preguntarse cuánto amor queda, sino en descubrir si todavía hay ilusión para seguir haciendo crecer la historia; porque hay relaciones que terminan mucho antes de despedirse, y otras que vuelven a empezar el mismo día en que dos personas deciden dejar de dar el amor por descontado.


8.7.26

Mundial

Pasamos la vida buscando diferencias.

    Y basta un balón para descubrir que... todos sabemos abrazar igual y hablamos el mismo idioma desde el corazón

Hoy México ya no está en la cancha, pero todos seguimos jugando el mismo partido... este mundo se parece mucho más a una sola tribuna que a muchas fronteras